Aquietarse antes de usar? Si, pero cómo? Es fácil decirlo pero no tan fácil hacerlo...
¿Cómo aquietarnos, cuando a nuestro alrededor, vemos que casi todo está permanentemente en movimiento?
Con este propósito, en este espacio decidí compartir con ustedes, algunos textos cortos que por lo menos a mí me han servido. Si no funciona, no se desespere, pruebe en otro momento...







martes, 10 de agosto de 2010

La paz perfecta (cuento sufí)

 

En cierta ocasión, un rey, mediante decreto emanado de su autoridad, decidió otorgar un generoso premio a aquel artista que lograra retratar en una pintura la imagen de la paz perfecta. Numerosos artistas acudieron al concurso real, y de las cien pinturas que se habían presentado, finalmente el rey seleccionó a dos de ellas y de las cuales solo una se haría acreedora del codiciado premio y ostentaría el honor de haber retratado la paz perfecta.

La primera de ellas retrataba a un bello y apacible lago sobre el cual se reflejaban perfectamente la silueta de las montañas cercanas bajo un cielo diáfano y celeste. Los jueces que habían asistido a la elección del soberano creyeron que ésta sería la ganadora.

La segunda pintura retrataba igualmente a algunas montañas pero, a diferencia de la primera, éstas eran escarpadas y sus contornos tortuosos y agudos. El cielo no era diáfano sino que se encontraba densamente cubierto de oscuras nubes de las cuales caía una intensa tempestad en medio de rayos y truenos. Cuando el rey comenzó a escudriñar la pintura, pudo descubrir en un pequeño arbusto la presencia de un nido en el cual un ave se encontraba muy calma empollando su cría sin inquietarse siquiera por la tempestad.

El rey seleccionó a esta pintura y le otorgó a su autor el premio acordado y el alto honor de haber retratado la paz perfecta.

Uno de los jueces, sorprendido por la elección del rey, quiso saber cuál era el fundamento de su decisión ya que, según la opinión común, ningún elemento de aquel cuadro parecía sugerir la imagen de la paz perfecta.

El rey reflexionó de este modo:

"La paz perfecta no depende de las circunstancias exteriores, sino de nuestro corazón que aún, en circunstancias extremas y difíciles es capaz de permanecer sosegado y apacible”.

¿No es ésta acaso la paz perfecta?

7 comentarios:

Ernesto. dijo...

Bonita reflexión... y lección para un día como el de hoy...

Gracias.

Jose dijo...

Hola Cecilia!!!!
Muy bueno el blog. Te animo a seguir haciendolo así de bien. Muchas gracias.
Saludos desde Barcelona (España).

Cecilia dijo...

Gracias y saludos a los dos!

artadi dijo...

Hermosa historia, gracias por compartirla. en su lectura, también trae paz.
un saludo.

Cecilia dijo...

Gracias Artadi, un saludo para vos y felicitaciones por tu blog, pasé y te dejé un comentario.

tâleb dijo...

Muchas gracias por transcribir este relato de "la paz perfecta"...

Cecilia dijo...

De nada, te gustó?